Una Vida con Propósito

Desde hace varios años decidí emprender el camino del autoconocimiento y la sanación. Recuerdo que en ese momento y hasta hace relativamente poco, no tenía muy claro qué significaba sanar. Había leído la importancia de sanarse, con mi psicóloga hablábamos de sanar, pero en ningún momento había entendido realmente lo que quería decir.Fue hasta hace aproximadamente dos años que esa palabra comenzó a tener sentido. Me hice consciente de mis heridas y de los sentimientos que las mantenían, en su mayoría rabia, miedo, culpa, dolor. Comprendí que el primer paso era reconocer esas emociones, no juzgarme por sentirlas. Cuando les di nombre a esas emociones toda mi vida empezó a transformarse significativamente, ya que por lo menos podía hablar con propiedad sobre lo que sentía «le tengo miedo a….». Esto me lleno de poder pues comencé a tomar decisiones importantes acerca de cómo trascender esas emociones para salir del estancamiento en el que me encontraba. Lo primero que hice fue mandarme a leer la carta astral. Fue una conversación que duró más de 3 horas y que removió mucho dolor, pero al tiempo me permitió comenzar a darle rumbo a mi vida. Después de esa sesión me di cuenta que esta vida no puede ser sufrimiento, ¡debe haber algo más!Pocos meses después de la carta astral, me hice una sanación de útero (técnica derivada del Reiki). Fue un espacio lleno de amor que me empodero y me motivó a cambiar mi vida de manera profunda. Me di cuenta que tenía que aprender a amarme primero a mi misma, antes de amar a otro. Fui consciente de que hasta el momento había estado buscando personas que llenarán un vacío que solo yo debía llenar, así que por primera vez en mi vida decidí salirme de mi zona de confort y comenzar a explorar espacios espirituales que me ayudarán a llenar de sentido mi vida, y así fue, después de ese día entendí  cuál es mi propósito de vida: sanarme y ayudar a otras personas en su proceso de sanación. Me di cuenta que cuando tienes una intención clara, todo el universo se une para que lleguen a ti las personas que te pueden ayudar amorosamente en tu camino de evolución espiritual, y que así mismo puedas devolverle a otras personas esos aprendizajes que has ido adquiriendo en tu andar.Igualmente comprendí que la mayoría de crisis emocionales que las personas tienen a lo largo de la vida radica en una cosa: Sentir que no tienen un propósito. Cuando sientes que no hay razón por lo cual despertarse, que estas recorriendo una vida desde el «deber ser», que tu ausencia o presencia no son relevantes, o como me sucedía a mi, que a esta vida solo viniste a sufrir, pareciera que la vida fuera tu peor enemigo. Como si hubieras nacido con una nube negra, como si todo fuera oscuro. Sin embargo la realidad es otra: La vida solo esta esperando a que te decidas ver tu luz. En la oscuridad nadie puede ver, pero ¿qué pasaría si te das cuenta que tu eres la vela que ilumina todo el espacio?A partir de la sanación de útero (técnica que le recomiendo a todas las mujeres) yo tomé una decisión clara: Estoy decidida a ver mi luz. Solo basto con declararlo para que hoy mi vida tenga un propósito, hoy amo ser quien soy, amo mis momentos de luz y también los de oscuridad. Me di cuenta que si quieres transformarte, la vida siempre estará a tu lado apoyándote y mostrándote todas las posibilidades que tienes, porque aunque no lo creas la vida y el universo están contigo, no en contra tuya.Con mi experiencia quiero invitar a hombres y mujeres a que comiencen su despertar, que dejen de vivir la vida en piloto automático, que aprendan a amarse y aceptarse en una sociedad que nos enseñó a odiar nuestros cuerpos y a negar nuestras emociones. Que el amor sea la base para sanarse y transformarse.Lucía Gómez Mantilla
Facebook
Twitter
LinkedIn

Signup Newsletter

Signup Newsletter

Select your currency
USD Dólar de los Estados Unidos (US)