Hace 6 años tuve el quiebre más grande de mi vida; me perdí, no sabía quién era, no entendía que quería. Me sentía desorientada, confundida, deprimida. Fue tan fuerte este episodio en mi vida que deje de comer, deje de asistir a muchas clases en la universidad y terminé una relación de 3 años en la que fui muy feliz. Fue un momento que nunca olvidaré, porque fue ese instante en que vi la oscuridad que guardaba mi ser. Me sentí en las profundidades más oscuras y tenebrosas de mi alma, no veía nada.Estuve muchos años intentando negar ese momento de mi vida, pero los esfuerzos fueron inútiles. Me volví esclava de mi quiebre, mi mente se estallaba en pensamientos y en escenarios catastróficos, no podía dormir y lloraba permanentemente. Durante todo este tiempo solo había una pregunta latente: ¿Quién soy?A pesar de sentirme esclava de ese quiebre, comencé a ir a terapia, a empoderarme, a reconocerme como mujer, a descubrir y disfrutar mi sexualidad. Poco a poco la vida me fue conduciendo a las personas indicadas y descubrí mi espiritualidad y fue allí donde todo cobró sentido. Me di cuenta que sin ese quiebre en mi vida, jamás habría logrado salir de mi zona cómoda, nunca me hubiera animado a cue
stionar creencias y paradigmas limitantes. Así que me puse en la tarea de perdonar ese quiebre, comenzar a verlo con amor y no con odio.Me di cuenta que el sufrimiento reside en la manera cómo interpretamos diversas situaciones en nuestra vida, por lo tanto comencé a re-interpretar la manera como veía este quiebre. Fueron 6 años después en que me di cuenta que el quiebre realmente simboliza mi libertad; el quiebre nunca representa cadenas, todo lo contrario, es la puerta de la jaula que se abre para que volemos. Estuve muchos años de mi vida viendo mi quiebre como el motivo de mi sufrimiento, pero ¿qué pasaría si lo percibo como el boleto de mi libertad y mi felicidad? El quiebre me permitió perderme para encontrarme con lo que realmente me representa: una mujer libre, reconciliada con su feminidad, empoderada de su sexualidad (porque si, las mujeres tenemos sexualidad y nos gusta sentir placer) y profundamente agradecida con este quiebre a quien injustamente juzgue como el malo de la película, cuando en realidad fue el héroe liberador.Lxs invitó a ver sus momentos de crisis como esos espacios para liberarse, romper las cadenas de condicionamientos y creencias limitantes. Diciendo esto quiero públicamente declarar que jamás volveré a sentirme avergonzada de mi quiebre, que jamás lo volveré a ver cómo un punto negro en mi vida. Me comprometo a comenzar a verlo como el punto de luz que me permitió transformar y manifestar la vida que me merezco.Y tú, ¿cómo quieres comenzar a interpretar tu vida y sus momentos difíciles? Recuerda: la manera en que se ve el problema es generalmente el problema.Lucía Gómez Mantilla