Finalizando la universidad comencé a escuchar de la copa menstrual por algunas amigas que me animaban a usarla. Sin embargo siempre me pareció algo bastante extraño y desagradable. Era una época en la que tenía muy poca consciencia acerca de mi energía femenina y estaba dominada por los discursos sociales que te dicen que la regla es algo que toca esconder o de lo cual debemos sentirnos avergonzadas. Solo pensar en meter una copa a mi vagina me causaba horror.

Después de unos años volvió a llegar la invitación de la copa menstrual. Fue en esa época en donde, alineada y con toda la voluntad de transformar mi vida, me animé a explorar la tan famosa copa menstrual. Desde ese día  no he dejado de recomendársela a cada mujer que llega a mi vida, pues además de ahorrarte bastante dinero – cada copa tiene una vida de 8 a 10 años -, comencé a relacionarme con mi propio cuerpo de una forma que nunca antes lo había hecho; empecé a disfrutar verme desnuda enfrente del espejo, comencé a admirar mis pechos, mis caderas, mis curvas. Fue como si mágicamente hubiera dejado de ver mi cuerpo con odio y comencé a verlo con el amor que nunca antes lo había visto.

Cuando inicié con la copa menstrual, me hablaron de un ritual llamado “sembrar la luna”. Este ritual, basado en las antiguas tradiciones chámanicas y diseñado para propiciar la sanación del linaje materno y la reconexión con lo femenino, básicamente consiste en sembrar tu sangre menstrual en una mata o jardín. Este ritual cargado de simbolismos trata de ofrendarle a la Madre tierra nuestra sangre menstrual, como una manera de agradecerle todo lo que nos ha dado. Generalmente este ritual es más fácil de llevar a cabo cuando usas la copa menstrual, ya que resulta sencillo recoger la sangre en un frasco, mezclarla con un poco de agua y regar la tierra con ella.

Evidentemente el usar la copa y animarse a sembrar la luna requiere que te liberes de todos los tabúes que tienes con respecto a la menstruación. ¡Pero eso es lo más maravilloso! Y es justamente en ese proceso que logras sanar tu energía femenina, tu cuerpo y cualquier herencia limitante de tu linaje materno.

Desde que comencé a utilizar la copa menstrual empecé un poderoso proceso de transformación de mi misma. La relación con mi mamá cambio positivamente. Anteriormente solía culparla a ella de todo lo que me pasaba. Al comenzar a sembrar mi luna todos los meses me he dado la oportunidad de hacerme cargo de mi propio proceso de sanación y de verla a ella con ojos amorosos y compasivos. A su vez, he comenzado a verme y a ver al resto de mujeres con mucha luz. Durante gran parte de mi vida pensé que las mujeres teníamos que competir entre nosotras, y tenía el prejuicio de que tener tantas mujeres alrededor era equivalente a chismes, problemas, cizañas y envidias.  Actualmente me siento tan a gusto con mi feminidad y con todo lo que ello implica, que he comenzado a ver a todas las mujeres con otros ojos. Percibo su belleza y su poder interno con gran facilidad.

Toda esta transformación inició con algo muy sencillo: la copa menstrual. El conocer tu ciclo, el reconocer la textura, el color y el olor de tu sangre durante cada día de tu periodo, es una experiencia preciosa. El animarte a meterte los dedos en esos lugares que desde pequeñas nos enseñan que no es correcto, es una trasgresión fundamental para darnos el permiso de habitar nuestros cuerpos desde el amor y la consciencia.

La copa menstrual te conduce por un camino de autoconocimiento muy importante que te ayudará a reconciliarte con cualquier aspecto en conflicto que tengas con tu ser mujer.

No lo he mencionado hasta ahora, pero también es un dato clave si aun estas dudando en usar la copa. Debido a que la copa te dura aproximadamente 8 o 10 años (dependiendo de cuánto la cuides), es una manera de ayudar al medio ambiente muy sencilla y con resultados bastante visibles. En promedio gastamos entre 12.000 toallas o 14.000 tampones en toda nuestra vida fértil. Una toalla higiénica dura alrededor de 500 años en degradarse y el aplicador del tampón un poco más. Éstos contienen sustancias como látex, dioxinas, polvos absorbentes y otros químicos que dañan el medio ambiente y los mantos acuíferos. Mientras que con la copa tan solo necesitarás 4 en toda tu vida fértil y no dañaras al medio ambiente. 

¿Todavía dudas de todos los beneficios de la copa?

Si te gustaría recibir más información y asesoramiento en este tema, escríbeme al correo [email protected]

Lucía Gómez Mantilla

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